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- Cáncer y Psicología -

Martes 03 de Mayo de 2016. PUBLICADO POR Sergio Soto Medina

Cáncer y Psicología.

 

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Introducción

El cáncer no sólo implica la aparición de un tumor maligno al que hay que hacer frente a nivel médico, también implica una serie de acontecimientos estresantes derivados del diagnóstico, los tratamientos, los efectos secundarios, las posibles recidivas, la incertidumbre y todas las situaciones sociales que se generan. 

No cabe duda que la enfermedad oncológica está asociada a una experiencia de gran vulnerabilidad y sufrimiento y es por ello que abogo para que todas las personas que padecen esta enfermedad tengan la posibilidad de acceder a un asesoramiento psicológico durante todo el tiempo que dure el tratamiento médico.

 

¿Qué puede ofrecer la Psicología en el ámbito de la Oncología?

Para mi entender, es de suma importancia el hecho de tener a alguien que escuche a la persona de forma empática, que acompañe afectuosa y cálidamente, un profesional con quien poder hablar sin tapujos de los inevitables miedos, dudas, incertidumbres, altibajos y demás estados emocionales subyacentes al diagnóstico y tratamiento. Un profesional que esté al tanto de la adhesión al tratamiento, de una adecuada comunicación con el equipo sanitario, del apoyo familiar y social, de la adaptación a la enfermad y del manejo de los síntomas tanto físicos como psíquicos. Estos pacientes necesitan que les comprendan su sufrimiento, necesitan sentirse acompañados en su proceso puesto que no es sólo dolor físico lo que sienten y necesitan que se les trate como personas, no sólo como enfermos o como un cuerpo frágil. 

 

¿Por qué es fundamental que se escuche lo que la ciencia y la humanidad de la psicología pueden aportar en el ámbito de la oncología?

Porque la esencia del ser humano va más allá de la biología, porque la sanidad debe dar una respuesta integral a las necesidades biopsicosociales de las personas enfermas de cáncer, porque no se puede seguir ignorando los efectos del estrés sobre el sistema inmunitario, porque se ha probado la eficacia de las intervenciones psicológicas para el afrontamiento, para el manejo del estrés y para reducir el sufrimiento percibido.

 

¿Es necesaria la intervención psicológica en todos los pacientes oncológicos?

Rotundamente, sí. No tenemos por qué esperar a que se instaure el sufrimiento para actuar, ya que una intervención preventiva que potencie los recursos de los pacientes y sus familiares es de suma importancia. La asistencia psicológica y médica deberían estar integradas y los psicólogos habrían de tener comunicación directa con los oncólogos, los cirujanos, el personal de enfermería y todo el equipo de especialistas implicados en el cuidado del enfermo con cáncer. El psicólogo debe presentarse ante el enfermo como uno más del equipo que le va a tratar, aunque  después habrá personas que necesiten un apoyo psicológico más continuado que otras. Desgraciadamente esta situación aún no se da en nuestro país, ya que los servicios de psico-oncología están desbordados y muchos enfermos tienen que pagarse un psicólogo privado si quieren una asistencia periódica y continua durante su enfermedad.

 

¿Existen algunas técnicas contrastadas que reduzcan el estrés en estos pacientes?

Para mí, como psicólogo especialista en terapia centrada en la persona, el pilar más básico y fundamental de actuación es la escucha activa, la empatía, la aceptación incondicional y la autenticidad o transparencia. Además, una atención cálida, afectiva y respetuosa de la persona son fundamentales para sentar las bases de una alianza terapéutica que favorezca la implementación de otras técnicas como la psicoinformación, las derivadas de la terapia familiar o técnicas cognitivo conductuales entre otras.  

Una de las técnicas psicológicas más innovadoras, que está empezando a aplicarse en este campo con el objetivo de disminuir el malestar psicológico que se genera tras el diagnóstico de cáncer es el mindfulness o terapia de atención plena. Se trata de prestar atención de manera intencionada al momento presente, trabajando la actitud de aceptación y autocompasión, lo que facilita una mayor toma de conciencia de las actitudes, sentimientos y pensamientos generados durante el proceso de enfermedad. Diferentes estudios muestran mejoras significativas en la severidad de los síntomas de malestar y calidad de vida de los pacientes que participaron en estos estudios. 

 

Autor: Sergio Soto Medina

Psicólogo col. 1593

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