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- "Somos más que un cuerpo..más que una Mente" -

Miércoles 07 de Septiembre de 2016. PUBLICADO POR S. Jorge Cruz Suárez

MEDICINA NATURISTA:

RELAJACIÓN Y CONTROL DEL ESTRÉS

Imagen noticia

“Así como no intentamos curar los ojos sin la cabeza, ni la cabeza sin el cuerpo, tampoco debemos tratar el cuerpo sin el alma”

                                                                                        Aristóteles

                  Desde muy antiguo se ha relacionado a la melancolía por ejemplo con la tuberculosis, enfermedad que sabemos causó la muerte de reconocidos poetas y artistas. Diversas enfermedades han mostrado en estudios científicos su relación de influencia ante el estrés emocional, tales como la misma tuberculosis, sida, cáncer de mama, melanoma, esclerosis múltiple, síndrome de fatiga crónica, hasta el resfriado.

                  Nuevas investigaciones cerebrales revelan que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional. En esta investigación se reveló mediante escáneres cerebrales que el cerebro procesa de la misma forma del dolor que una persona siente al ser rechazada socialmente que el que siente con el dolor físico. También se afirma científicamente que una persona tiene mayor riesgo de morir en los seis meses siguientes a la pérdida de un ser querido.

                  En un experimento llevado a cabo con 400 participantes, todos aparentemente saludables, se les midió su nivel de estrés mediante una prueba estandarizada y luego, después de administrarles un espray nasal con virus del resfriado común, se examinó la presencia de infección en estas personas comparada con su nivel de estrés. El resultado concluye que, después de eliminar variables como la edad, ejercicio, dieta, alcohol y tabaco; una tercera parte de los participantes contrajo el resfriado y a mayor nivel de estrés se encontró mayor densidad de virus y mayor manifestación de síntomas. Además los participantes clasificados con alto nivel de estrés mostraron doble probabilidad de contraer la enfermedad.

                  En la realidad la mayoría de las enfermedades podrían relacionarse directa o indirectamente con el estrés de cualquier naturaleza: competitividad o presión laboral, problemas económicos, la pérdida del trabajo, conflictos familiares, las relaciones de pareja, la enfermedad, el duelo por la muerte de seres queridos, etc. En medicina se señalan muchas enfermedades de mayor influencia psicosomática: úlcera gástrica, colon irritable, urticaria, eccema, asma, alergias, fibromialgia, migrañas, ansiedad, depresión, vaginismo, impotencia, hipertensión, infarto de miocardio, etc.

Existe una amplia oferta de técnicas que pueden servirnos para este propósito de serenar nuestra mente, de hallar ese a veces esquivo equilibrio emocional: el yoga, el chi kun, el tai chi, meditación, diversas técnicas de relajación, hipnosis, etc. Cualquiera persona, sana o enferma con psoriasis o sin ella, puede mejorar notablemente su vida con la práctica constante de alguna de estas técnicas. Se trataría de hallar aquella que más se adapte a los gustos o expectativas de cada persona.

A continuación explicamos alguna de estas técnicas, las que nos parecen más sencillas para que quien quiera pueda iniciarse en ellas rápidamente…

 

La técnica de la respiración completa

                  Respirar es vida. Una persona puede estar hasta un mes sin consumir alimentos, y hasta una semana sin beber algún líquido, pero moriríamos sin remedio más allá de algunos minutos sin respirar. El oxígeno es vital para la obtención de energía para la supervivencia y funcionamiento de cada una de nuestras células. Respirar profundamente conlleva un aumento en la oxigenación sanguínea y a una disminución de la ansiedad por reequilibrio neurovegetativo.

                  El aprendizaje de la respiración profunda, o mejor completa, aunque con la práctica se puede hacer sentados o en pie, o incluso mejor andando en plena naturaleza; se inicia tumbados boca arriba sobre la cama, o en el suelo sobre una toalla o alfombra.

Se coloca una mano sobre el estómago por debajo del ombligo y otra en el pecho, sobre el apéndice xifoides, para percibir mejor los movimientos de inspiración-espiración, debemos desconectar en lo posible de las exigencias externas y centrarnos en la percepción de las sensaciones corporales. Puede ser útil la visualización imaginativa de algún ambiente agradable o escuchar música apropiada a cada cual. En este momento ya estamos dispuestos para el entrenamiento:

  1. Respirar dirigiendo el aire en la inspiración, durante unos pocos segundos, a la parte inferior de los pulmones según vamos percibiendo que sube la mano que tenemos colocada bajo el ombligo sin que se mueva la mano situada más arriba por el empuje del músculo diafragma.
  2. A continuación, sin interrumpir la inspiración, durante unos pocos segundos más, dirigimos el aire hacia la parte media de los pulmones percibiendo como ahora se levanta la mano que hemos puesto sobre el pecho debida a la distensión de los músculos intercostales.
  3. Aún en inspiración durante unos pocos segundos más hinchando un poco más el tórax con la ayuda de la elevación de las costillas logramos la ventilación de los vértices pulmonares.

La inspiración mientras nos entrenamos durante el aprendizaje se realiza en tres tiempos diferenciados pero luego, con la práctica es un todo continuo.

  1. Se inicia la espiración pausada y constante hasta la expulsión completa del aire residual. El tiempo de espiración debe ser el doble del que empleamos en la inspiración.
  2. Se continúa con un nuevo ciclo respiratorio.

Una variante de esta técnica de respiración consiste en realizar la inspiración profunda tal como hemos explicado seguida de una fase de retención del aire durante unos 5 o 10 segundos y luego exhalar o espirar lentamente mientras imaginamos la sensación de relajación tensional. Este procedimiento produce rápidos estados de relajación muy útiles en algunas situaciones de crisis: al despegue del avión, ante una espera angustiosa, en situaciones de cólera, etc.

 

La técnica de la relajación paso a paso

  • Extiéndase en la posición de decúbito supino, o sea, boca arriba, con los brazos a ambos lados del cuerpo, las piernas ligeramente separadas y la cabeza lo más cómoda posible.
  • Sentimos como el peso de nuestro cuerpo descansa relajado sobre el suelo. Los ojos están cerrados.
  • La respiración es tranquila y uniforme, como cuando estamos a punto de dormirnos; notamos como con la inspiración se hincha nuestro abdomen y como baja con la espiración....
  • Ahora desplazamos nuestra atención mental hacia los pies y las piernas y los vamos sintiendo flojos, relajados. Los dedos y músculos de los pies, los gemelos, las rodillas y los muslos se aflojan y se relajan más y más. También notamos como se relajan los músculos y la articulación de las caderas.
  • Ahora dirigimos nuestra atención mental a nuestro estómago y al pecho y somos conscientes de cómo, también a este nivel, los músculos se relajan más y más siguiendo el ritmo pausado de los movimientos respiratorios.
  • Ponemos ahora nuestra atención en los músculos de nuestra espalda y sentimos como relajan su tensión y dan descanso a nuestra columna; los hombros también se relajan, se aflojan más y más, los músculos de los brazos, las manos y los dedos se relajan y se aflojan más y más.
  • En este punto situamos la concentración en nuestro cuello y sentimos como desaparece la tensión a este nivel, como se relajan sus músculos, como se aflojan más y más y permiten que la sangre afluya libremente a nuestro cerebro, como oxigena nuestras neuronas y aclara y relaja nuestra mente.
  • Revisamos ahora con atención las distintas partes de la cara y vamos aflojando su tensión y rigidez: la frente, entre las cejas, los párpados se relajan más y más; las mejillas se ablandan, los labios flácidos, entreabiertos, la mandíbula suelta, caída, sin tensión. Todos los músculos de nuestro rostro están relajados, profundamente relajados.
  • Todo nuestro cuerpo está invadido ahora de una sensación de laxitud y abandono, de profunda relajación.
  • Centramos de nuevo nuestra atención mental en la respiración. Sentimos como con la inspiración el aire oxigena todas y cada una de nuestras células, y sentimos también como con la espiración, al soltar el aire, todo nuestro cuerpo se relaja más y más profundamente.
  • En este momento podemos apreciar una sensación de tranquilidad general, de gran paz y serenidad. Para recrearnos en ello por unos momentos podemos imaginar que nos encontramos en un lugar muy agradable, puede ser un paisaje de mar o de montaña, en el presente o en el pasado, solos o en  grata compañía. Durante unos minutos nos vamos recreando en apreciar detalles bellos que nos ofrece la naturaleza en nuestra imaginación: plantas, flores, mariposas, olas, aves, etc..
  • Poco a poco cada uno a su ritmo vamos saliendo de nuestro estado de relajación respirando profundamente, a pleno pulmón, durante varias veces. Vamos moviendo lentamente las distintas partes del cuerpo. Nos podemos tender sobre el lado derecho y nos estiramos, bostezamos, nos frotamos los ojos, finalmente nos levantamos y regresamos al estado normal de vigilia.

 

Instrucciones generales al iniciar la práctica

  • Seleccionar una habitación tranquila, en semipenumbra. También vale un lugar al aire libre y, con la práctica, también es posible en cualquier parte.
  • La mejor posición es en decúbito supino, sobre una superficie que no sea ni muy blanda ni muy dura, como una alfombra o moqueta, o una manta doblada. También se puede realizar sentado en una silla con respaldo en la posición de cochero con las manos apoyadas sobre las rodillas. Para evitar molestias nos podemos ayudar con algún cojín.
  • La ropa debe ser suelta y cómoda. Quitamos si lo llevamos el reloj de pulsera.
  • Es preferible estar con el estómago vacío o medio lleno.
  • Mantener constantemente la atención en la propia práctica de la relajación, evitar las divagaciones de la mente. Evitar la somnolencia.
  • Practicar la relajación regularmente, quince o veinte minutos diarios durante varias semanas o meses nos dará un buen nivel de relajación para nuestras actividades cotidianas.

 

Beneficios que podemos esperar de la práctica habitual de relajación

  • Neutraliza la tensión que se genera inevitablemente en sociedades tensas y competitivas, y ayuda a combatir la desestabilización que provoca en la persona el mundo circundante.
  • Favorece la resolución de conflictos internos.
  • Descansa la mente en profundidad y la renueva.
  •  Proporciona un estado de calma profunda.
  • Desarrolla la atención mental pura.
  • Facilita las actividades intelectuales.
  • Ayuda a combatir eficazmente la angustia, la ansiedad y el estrés.
  • Aumenta la capacidad de resistencia de todo el organismo.
  • Ayuda a prevenir y combatir enfermedades psíquicas o psicosomáticas como: depresión, irritabilidad, estados de agotamiento, neurosis, fobias, malestar digestivo, asma, alergias, eccema, hipertensión arterial, trastornos coronarios, etc. etc..

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