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- Beneficios de la Terapia Cráneosacral en la lactancia materna -

Sábado 13 de Febrero de 2016. PUBLICADO POR David García Martín

Cada vez que llega a consulta una mamá y le da el pecho al bebé durante la sesión, siempre suelo recomendar lo siguiente: toma aire profundamente y vacíate espirando con fuerza todo el dolor, la tensión y la frustración permitiendo que esa fuente que hay en ti se afloje relajándose y fluyendo con la vida para que a su vez esa vida que ha nacido a través de ti se pegue al pecho. Así en cada inspiración y espiración la vida fluye en un sentido y en otro, retroalimentándose mutuamente.

Empezando por el final podemos entender el principio. Imagínense cualquier posibilidad de parto, ya sea uno largo y duro como uno demasiado rápido, instrumentalizado o completamente natural, cesárea programada o de urgencias. En todos hay una similitud y es que la protagonista es la mamá, un ser humano que se rompe en pedacitos tras el parto quedando todas sus piezas descolocadas, algo que solo volverá a su sitio con el tiempo. Esta rotura en las entrañas de la mamá es necesaria para abrirse a la nueva vida que acaba de nacer. No solo llega un bebé, también una nueva madre acaba de nacer.

Imagen noticia

Siento que es muy importante empezar por aquí por la sencilla razón que cuando se amamanta con pecho exclusivo no solo alimentamos a nuestro cachorrito de un alimento físico sino también de uno emocional, y por experiencia en consulta, este ultimo  es el que más va a demandar el bebé para sostener su dolor cuando haya tensiones ocasionadas por el parto.

En relación a la lactancia materna, la terapia craneosacral puede ayudar principalmente con los problemas de succión y deglución, ya que todo lo demás (cólicos, reflujo, demanda excesiva, etc.) pueden ser problemas derivados de una mala succión y deglución.

Cuando el bebé se dispone a mamar, no sólo debe abrir la boca, sino también realizar una compleja coreografía para conseguir una succión adecuada y una buena transferencia de leche. Estos movimientos son innatos, pero más adelante veremos que pueden verse afectados por determinados factores.

Nutritiva y no nutritiva
La succión nutritiva es la que utilizan para comer. Se trata de una succión profunda y rítmica que suele durar unos minutos y da paso a la succión no nutritiva, la que realizan hacia el final de la toma.

Madura e inmadura
La succión madura se caracteriza por un ciclo de 10 a 30 succiones sin pausas para respirar, puesto que el niño coordina a la perfección ambos procesos, succión-deglución y respiración.

La succión inmadura se caracteriza por un ciclo de 3 a 5 succiones, seguido de una pausa de la misma duración en la que el bebé respira, ya que no es capaz de succionar y respirar al mismo tiempo de forma coordinada.

Correcta o incorrecta
La succión correcta es aquella que permite al bebé alimentarse de forma óptima y eficaz sin dañar al pecho ni provocar ningún tipo de molestias a la madre. La succión incorrecta es aquella susceptible de causar problemas a la madre (dolor, traumatismos, infección), al bebé (poca ganancia de peso, irritabilidad) o a ambos.

Algunos bebés son más susceptibles de succión incorrecta como por ejemplo los bebés prematuros, los que tengan algún tipo de patología en la cavidad oral (anquiloglosia, paladar hendido, labio leporino, etc.).

También son susceptibles de tener succión incorrecta aquellos bebes que han sido separados de sus madres, los que han nacido en un parto con anestesia, oxitocina artificial y también que por un motivo u otro están estresados o han sido muy manipulados.

TRATAMIENTO

La terapia craneosacral es especialmente útil para tratar dificultades derivadas de traumas en el momento del paso del bebé por el canal del parto, con o sin uso de instrumental. El cráneo de un bebé es distinto al de un adulto y se caracteriza por una gran plasticidad. Si se produce una compresión excesiva de los mismos puede llegar a provocarse una disfunción intraósea de los huesos del cráneo de un bebé, especialmente el occipital, los temporales y la mandíbula, así como el esfenoides, algo que puede afectar a los nervios y a la musculatura relacionados con la succión y la deglución.
Los tres pares de nervios craneales que pueden afectar la lactancia materna, son el glosofaríngeo (controla los músculos de la faringe), el nervio vago (controla los músculos del paladar blando) y el nervio hipogloso (controla los músculos de la lengua). La compresión de alguno o todos los nervios, puede causar una disfunción en la succión-deglución de un bebé.

Estas disfunciones a su vez causarán tanto en la madre como en el bebé una situación de estrés por no poder alimentarse correctamente. En el bebé nos podemos encontrar que muerda y haga grietas, llanto e irritabilidad, comiendo desesperado y generando a su vez cólicos por no digerir correctamente además pasarse prácticamente todo el día al pecho. En la mamá después del parto con la consiguiente susceptibilidad emocional, nos podemos encontrar que se encuentre agotada, cansada, estresada retroalimentándose tanto ella como su pequeño en este circulo vicioso.

Con el tratamiento nos vamos a encontrar que deje de doler la succión, que mejore la técnica, que el bebé succione con más fuerza y presente un mayor aguante succionando. Consecuentemente, esto acarreará una disminución en el tiempo de succión y que las tomas se distancien más.

Otras situaciones:

Hay situaciones donde se esta produciendo una correcta lactancia materna pero debido a compresiones que pueda estar sintiendo el bebé en su cráneo pueda presentar una demanda excesiva para calmar esas tensiones durante la succión, ya que ello puede generarle alivio movilizando los huesos de la cabeza. Esto a su vez puede provocar reflujo, ya que aún no teniendo hambre el pequeño sigue solicitando la succión para sostener el dolor.

Bebés que presenten tortícolis tendrán dificultades para succionar en uno de los dos pechos debido a la dificultad y el dolor de rotar la cabeza a un lado, por ejemplo cuando al bebé le cuesta girar a la derecha tendrá dificultades en el pecho izquierdo.

También he podido comprobar con mi propia experiencia cómo problemas emocionales de diferente índole en la mamá pueden influir en el funcionamiento idóneo de los pechos, pudiendo estar el bebé más incómodo e irritable en un pecho con respecto al otro a causa de problemas como la ausencia de la figura maternal, desencuentros con la pareja o una infancia difícil.

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